mercredi 10 juin 2015

El sacacorchos que sobrevivió a las displicencias de los consortes

- Llegados a la estación jiremos a la derecha.
- Giremos.
- Eso he dicho.

Jiramos a la derecha. Un árbol con muchas hojas y denuncias postmortem.
Giramos a la izquierda. Consortes lanzándose enemas y brechas verbales.

En frente una estación de servicios. Un celsusiano demente penetra en la cajera. Dolores y gritos. Consigue entrar entero.
¡Proezas del cuerpo humano!
Con mi consorte bajo por las escaleras hasta llegar a una plaza coloquial. De ahí un niño grita ¡A la farola! Y lo que el viento se llevó, sale el niño volando y se estampa contra un edificio.
- Así pintamos los edificios, para que sea ecológico.
- Además pagan por el espectáculo.
- Muchos culos, muchos culos...

Descendemos por otras escaleras. Esta vez zona comercial cubierta. Vagabundas y vagabundos y niños y gatos y perros y displicencias de los consortes.

S. Twski


Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire